Lechones Asesinos
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Picos de Europa


Fecha del viaje: del 18 al 20 de Octubre de 2024

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Ruta:

  • Día 1: Desde Cotos de Monterrey hasta Carrión de los Condes, parando en Sepúlveda, Peñafiel y Torquemada. Unos 243 km.
  • Día 2: Desde Carrión de los Condes hasta Sotres, parando en Villaverde de la Peña, Ruesga, parador de Cervera de Pisuerga, puerto de Piedrasluengas, Pejanda, Tudanca y Tresviso. Unos 250 km.
  • Día 3: Desde Sotres hasta Madrid, parando en el mirador de Camarmeña del Naranco de Bulnes, el puerto de San Glorio, Portilla de la Reina y Villalcázar de Sirga. Unos 505 km.

Día 1

Como es habitual cuando viajamos hacia el norte, quedamos en la gasolinera de Cotos de Monterrey, en el km 48 de la A-1 dirección Burgos. No hubo retrasos, y sobre las 16:30 ya estábamos saliendo. Fuimos por la autovía lo imprescindible, hasta pasado el puerto de Somosierra, que cogimos el desvío hacia Sepúlveda. Estas son las carreteras que nos gustan.

Al llegar a Sepúlveda, uno de los pueblos más bonitos de Segovia, aparcamos en la misma plaza de España y estuvimos allí un rato tomando una cerveza con la luz de la tarde. Esta plaza suele ser muy bulliciosa, especialmente los fines de semana, pero ahora estaba vacía, prácticamente solo estábamos nosotros, como podéis ver en las fotos de abajo.

Desde aquí, seguimos ruta hasta el bonito pueblo de Peñafiel, ya en Valladolid. Está a 55 km de distancia por la ruta más directa, la carretera comarcal segoviana que pasa por Sacramenia. Llegamos ya con poca luz, no hay que olvidar que es octubre. Fuimos directamente hasta lo alto de la colina donde está el castillo, que actualmente es un museo sobre el vino. Desde allí hay una estupenda vista del pueblo a nuestros pies, ya con las últimas luces del día.

Después de admirar un rato las vistas desde allí, emprendimos viaje hasta Torquemada (63 km), un pueblo en el que ya hemos parado alguna otra vez a tomar una cerveza. Tiene un bonito puente medieval que hay que cruzar para llegar al pueblo. Allí tomamos otra ronda, y descansamos un poco, ya era completamente de noche desde hace rato.

Y de Torquemada, directos ya al destino final de ese día, Carrión de los Condes, a solo 53 km ya. Dejamos las motos en la misma plaza mayor, ya que nuestro hostal estaba allí mismo (de hecho, ese es su nombre, hostal Plaza Mayor). Un sitio barato y funcional, y muy bien situado. Una vez instalados, salimos a cenar, cosa que hicimos en un restaurante de la misma plaza. Allí nos estaba esperando mi primo, que vive en un pueblo al lado de Carrión y se había acercado a cenar con nosotros.

Y después de la cena, un par de copas en un bar que había justo al lado, y que era de los mismos dueños que el restaurante. No había nadie más en la plaza, y el hostal estaba justo enfrente, la verdad es que se estaba realmente bien, charlando sin prisa en esa plaza solitaria.

Arriba a la derecha, la ruta que habíamos hecho ese día. No tardamos mucho en irnos a dormir, que al día siguiente había que levantarse temprano.

Día 2

Nos levantamos temprano, quedamos en la plaza para desayunar a las 9:00. Yo me levanté un poco antes, para disfrutar de esa bonita plaza absolutamente vacía y dar un pequeño paseo. En la foto de abajo a la izquierda, el edificio que se ve enfrente de los arcos es nuestro hostal, con una cafetería justo debajo que es donde íbamos a desayunar.

En la foto de la derecha, nuestras motos aparcadas en la misma plaza, al pie del hostal. Al fondo se ve la iglesia de Santiago, uno de los principales templos de este pueblo, que es hito importante del Camino de Santiago. De hecho, las únicas personas que vi en la calle a esas horas eran peregrinos que ya habían empezado la ruta del día.

Y ya desayunados, preparando las motos para empezar la ruta del día.

La primera parada del día iba a ser en Villaverde de la Peña, un pequeño pueblo al pie de la montaña palentina sin nada reseñable, pero que es el pueblo natal de mi familia paterna y la de mis hermanos. Teníamos 72 km hasta allí por una carretera que, sin ser de montaña aún, era bastante campestre y agradable de conducir.

Fuimos hasta Saldaña, donde llenamos los depósitos, y nada más salir del pueblo nos desviamos por el valle de la Valdavia hasta Santibáñez de la Peña, y de ahí hacia el este, enseguida llegamos a Villaverde. Abajo podéis ver unas fotos en la antigua escuela del pueblo, que hace décadas que ya no funciona como tal, ahora es un agradable bar, pero que lamentablemente estaba cerrado en ese momento.

Desde aquí fuimos hasta el bonito pueblo de Cervera de Pisuerga (el más bonito de la zona, sin duda) y justo en la entrada, cogimos un pequeño desvio hacia Ruesga, que está a sólo 3 km de Cervera, al pie del embalse del mismo nombre. Allí hicimos la primera auténtica parada de avituallamiento, en un bar olvidado que solo conoce la gente del lugar, especializado en cecina.

Y la siguiente parada no tardó mucho en llegar. Desde Ruesga vamos por una carreterilla muy estrecha y pintoresca que pasa por encima del muro de la presa de Ruesga, y un poco más allá, llega al parador de Cervera de Pisuerga, situado en mitad del monte, con una terraza que tiene unas vistas increibles del embalse y las montañas circundantes. Imposible no parar ahí a disfrutar de esos momentos con una buena cerveza. En la foto de abajo a la izquierda, detrás de nosotros tenemos el pico Curavacas, el más alto de Palencia con 2524 metros, y uno de los más altos de toda la cordillera Cantábrica.

Desde el parador volvimos a Cervera, para coger la carretera que nos lleva a Cantabria pasando por el puerto de Piedrasluengas, todo un clásico en las rutas moteras en la cordillera Cantábrica. Al llegar a la cima, hicimos una parada para contemplar las vistas desde el mirador que hay en el puerto. Desde aquí hay unas vistas magníficas de los picos de Europa al fondo, y los inmensos bosques de robles que se extienden a nuestros pies, que ahora en pleno mes de octubre tienen unos colores espectaculares.

Siempre que hemos venido por este puerto (unas cuantas veces ya) hemos ido hacia Potes, o veníamos de allí. Esta vez vamos a cambiar, ya que desde el puerto sale otra carretera, hacia la derecha, que va igualmente buscando el mar, hacia el norte, pero pasando por el pueblo de Tudanca. Es una carretera de montaña perfecta para hacer en moto, con unos paisajes espectaculares y buenas curvas.

No lo teníamos previsto, pero al pasar por la pequeña aldea de Pejanda, que tiene una antigua posada-bar al pie de la carretera, vimos que había una especie de fiesta montada, con un grupo de música regional y todo, así que hicimos una parada más. El sitio se llama casa Molleda.

Y en solo 11 km más, ya estábamos en el pueblo en el que íbamos a comer, el mas grande de todo ese valle, Tudanca (y aun así, bastante pequeño). Un restaurante escondido en el que estábamos casi solos, y donde comimos un fantástico menú casero a muy buen precio. En la foto de abajo a la derecha podéis ver el restaurante, que se llama "Las nieves".

Abajo, fotos después de comer ya, dejando Tudanca. En la foto de la izquierda se puede ver al fondo de la imagen el pueblo en el que tan bien habíamos comido.

Por la mañana habíamos hecho muchas paradas, y eso había causado que habíamos comido bastante tarde. Cuando salimos del restaurante debían ser casi las 5 de la tarde, y siendo octubre, la luz se va sobre las 8, o antes. Teníamos que hacer un tramo más o menos largo sin paradas.

Desde Tudanca bajamos todo el valle, pasando por Puentenansa, hasta Panes, ya en Asturias, donde paramos a llenar depósitos. Y desde allí, por una carretera con buen paisaje y mejor asfalto, un tramo divertido de conducir para quien le gusta las curvas con buen asfalto, llegamos a Arenas de Cabrales, la auténtica puerta norte a los Picos de Europa. Desde Tudanca habíamos hecho unos 62 km.

Aquí empieza la auténtica carretera de montaña, con unos paisajes de infarto, para disfrutar cada metro de carretera, cada curva.

La carretera, siempre en ascenso, sube hasta Poncebos, el pueblo donde está el comienzo de la ruta del Cares por su extremo norte, y un poco más arriba, Sotres, donde íbamos a dormir. Pero no nos detuvimos allí, seguimos la carretera, porque queríamos llegar antes de que anocheciera a Tresviso, 10 km más allá, donde la carretera termina. Tresviso es, posiblemente, el pueblo más aislado de España, totalmente rodeado de montañas, y ese tramo de carretera de 10 km es sin duda uno de los más espectaculares para hacer en moto de toda España.

Paramos antes de llegar a Tresviso para contemplar el mar de nubes que teníamos a nuestros pies. Un momento mágico sin duda, con las últimas luces del día, en mitad de la nada, lejos de todo.

Y llegamos a Tresviso, donde el que parecía ser el único bar del pueblo nos estaba esperando con los brazos abiertos y cerveza bien fria, al lado de un mirador donde se seguía viendo el mar de nubes, esta vez hacia la zona del desfiladero de la Hermida, que tendríamos que hacer al día siguiente para volver a tierras castellanas. Aparcamos las motos y nos sentamos en la terraza que nos tenían preparada, como si nos estuvieran esperando. El día iba a morir mientras nos tomábamos esa cerveza, la vuelta a Sotres ya sería de noche.

En el camino de vuelta a Sotres incluso nos llovió un poco, pero poca cosa. Nos instalamos en el hostal que teníamos reservado desde hace tiempo, y cenamos allí mismo, todo regado con unas buenas botellas de sidra asturiana. Después, una copa en el mismo lugar, pero tomando el fresco fuera, junto a las motos.

Aquí abajo podéis ver el mapa de la ruta completa desde Carrión de los Condes a Sotres (imagen de la izquierda, unos 250 km en total, aproximadamente), y a la derecha, un zoom de la parte final de la ruta, la más montañosa.

Día 3

Ese día tocó madrugar, quedamos a las 8:30 de la mañana para desayunar en el hostal. Yo me levanté antes porque me apetecía dar un paseo por el pueblo, cuando aún estaba amaneciendo. Subí por las callejuelas de Sotres hasta la parte superior del pueblo, desde donde hay buenas vistas del pueblo, desperezándose, y las montañas que lo rodean.

Y después de desayunar, montamos los bártulos en las motos, y a emprender camino, que iba a ser un día largo. Hicimos toda la ruta hasta Poncebos de bajada, disfrutando de las vistas de esa ruta espectacular.

Estábamos cerca de la primera parada del día. Al llegar a Poncebos, en vez de seguir hacia Arenas de Cabrales, cruzamos el rio Cares y subimos hacia el mirador de Camarmeña, por una carretera endiabladamente revirada y con un desnivel tremendo. Una vez arriba, tuvimos nuestra recompensa, una vista fabulosa del pico Urrielu, el Naranco de Bulnes. Desde allí se puede seguir hasta otro mirador un poco más arriba, pero ya caminando, no hay carretera.

La parada en este mirador estuvo muy bien, pero ahora había que hacer unos cuantos km seguidos, porque estábamos aún en el corazón de los Picos de Europa, y el tiempo pasaba. Desandamos el camino del día anterior hasta Panes, y allí cogimos el desvio hacia el desfiladero de la Hermida, hasta Potes.

Lo malo es que esta carretera estaba en obras, la están rehaciendo entera, así que tuvimos algo de atasco. Cuando por fin llegamos a Potes, paramos a llenar depósitos. El de la gasolinera nos dijo que llevaban ya dos años de obras, y que aún quedaba al menos un año más. No me extraña, es una obra monumental ensanchar la calzada en ese desfiladero.

Desde Potes enfilamos la subida al puerto de San Glorio, y una vez en la cima cogimos el corto tramo asfaltado que lleva hasta el mirador de Llesba, sin duda uno de los mejores miradores que hay en toda la Cordillera Cantábrica, como podéis ver en las fotos de abajo.

Emprendimos la bajada del puerto hacia el lado palentino, y al llegar a Portilla de la Reina, paramos en un bar en el que ya hemos estado más veces, el Pico Tres Provincias, que ponen una cecina de muerte.

No hay nada mejor que estar en ese bar con un poco de sol, y el tiempo pasa volando entre cervezas y raciones de cecina. Lo malo es que nos habíamos quedado sin tiempo para más paradas antes de comer, así que desde aquí ya fuimos directos hasta Villalcázar de Sirga, donde íbamos a comer. Abajo, un par de fotos de la ruta antes de llegar a Guardo, con el emblemático pico Espigüete al fondo.

Abajo, fotos en el restaurante de Villacázar donde comimos un sencillo y barato menú del día. Inicialmente íbamos a comer en el gran asador que hay en la plaza, uno de los sitios más emblemáticos de todo el camino de Santiago, pero a pesar de que habíamos reservado, estaba llenísimo y había que esperar, así que nos vinimos a este otro sitio, que estaba vacío y donde comimos muy a gusto.

Y después de comer, como siempre, empieza la gran paliza de la vuelta a casa. Pasamos de nuevo por Torquemada, igual que a la ida dos días antes, pero esta vez de día. En la foto de abajo, pasando por el monumental puente de piedra que lleva a Torquemada, con su gran iglesia al fondo.

Aquí tenéis, abajo a la izquierda, la ruta completa de ese día, y a la derecha un zoom de la parte de Picos de Europa que hicimos.


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