Occidente de Asturias
Día 1. Fecha del viaje: del 28 al 31 de Agosto de 2025
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Recomendaciones
- El pueblo más bonito de la ruta de ese día, Ampudia. Con un formidable castillo visitable, y un campanario que se ve a lo lejos desde km de distancia, un faro en plena Tierra de Campos. Muy buenos los torreznos que ponen en la taberna al pie de la calle mayor.
- Para ir en moto, super recomendable la carretera de las hoces de Vegacervera, un tramo impresionante encajonado entre dos murallones de roca, por donde discurre paralelo a la carretera el rio Torio.
- Casa Maragato, casi llegando a la cima del puerto de Pajares, es un sitio imprescindible para el que le guste el embutido casero y la cecina.
- El palacio de Galcerán nos encantó, un sitio perfecto para dormir en el corazón de la montaña occidental asturiana, en una pequeña aldea muy tranquila lejos del bullicio.
Día 1
Por fin llegó el momento de comenzar este esperado viaje a la parte más salvaje y desconocida de Asturias. La primera etapa iba a ser bastante larga, así que para aprovechar el tiempo y evitar el calor, quedamos temprano, a las 8:30 en la gasolinera de Cotos de Monterrey, en el km 48 de la A-1.
Solo íbamos a hacer en todo el día un pequeño tramo de autovía, e iba a ser justo al principio, hasta el desvio a Cuéllar que hay pasado el puerto de Somosierra. La primera parada fue justamente en el restaurante que hay en la cima del puerto, para desayunar unos magníficos pinchos de tortilla. Abajo a la izquierda, en la gasolinera de Cotos, y a la derecha, en el bar de Somosierra.
Nada más bajar de Somosierra, nos desviamos en Cerezo de Abajo por la carretera provincial que va directa hasta Cuéllar. Es una carretera con unas buenas vistas hacia la sierra, a la izquierda, y un agradable paisaje campestre. Es bastante recta y se puede ir ligero. En Cuéllar, a 86 km de la parada en Somosierra, paramos de nuevo en una terraza con vistas al enorme castillo, que en los últimos años lo han rodeado con un muro que estropea completamente la vista.
Desde Cuéllar la carretera es más fea, incluso tuvimos que coger un pequeño tramo de autovía para circunvalar Valladolid. Luego mejoró un poco, ya en plena Tierra de Campos, en los últimos km antes de llegar a nuestra siguiente parada, Ampudia, uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Palencia. Desde Cuéllar habíamos hecho otros 90 km, se estaba dando bien la mañana.
En Ampudia, lo primero fue hacer una parada junto a su bonito y armonioso castillo, que pertenecía a los condes se Salvatierra y fue construído en el siglo XV. Estuvo abandonado mucho tiempo, y gracias a que el empresario galletero Eugenio Fontaneda lo compró y restauró a mediados del siglo XX, hoy está en buen estado y puede visitarse. Hicimos algunas fotos, y enseguida fuimos al centro del pueblo, a buscar una buena taberna con terraza.
Ampudia es un sitio ideal para hacer una parada en un viaje motero. Además del castillo, tiene un pequeño casco histórico muy castellano, y buenas tabernas junto a la calle mayor donde tomar algo (por ejemplo unos buenos torreznos, como hicimos nosotros). También se puede visitar la enorme colegiata de San Miguel, del siglo XV y XVI, que tiene uno de los campanarios más altos de Palencia, se ve a km a la redonda.
Nosotros no la visitamos, seguimos viaje hacia nuestra próxima parada, el cercano y también bonito (aunque no tanto) Villalón de Campos, donde comimos en el pequeño restaurante que hay en la estación de autobuses, a la entrada del pueblo. Fue un menú del día a muy buen precio, la comida más barata del viaje.
Ahora después de comer tocaba avanzar terreno, además esta zona no tiene realmente valor paisajístico, y cuanto antes se pase, mejor. Hicimos unos 120 km del tirón hasta, una vez pasado ya León, llegar a la entrada de las hoces de Vegacervera, un corto tramo de carretera que discurre por el interior de un desfiladero espectacular.
Hicimos una parada en una zona de tierra junto a la carretera justo antes de la entrada a las hoces. En la foto de abajo a la izquierda se puede ver, al final, la grieta en el enorme paredón de piedra por donde discurre la carretera. Este momento puede considerarse el auténtico comienzo del viaje de cuatro días por la montaña asturiana.
Una vez pasado el desfiladero, seguimos por esta paisajística y agradable carretera comarcal unos km, hasta que desemboca en la nacional que sube al puerto de Pajares, que marca la frontera entre Castilla y Asturias. Justo al coger esta carretera, hay una gasolinera donde paramos a llenar depósitos. En la subida al puerto, ya casi en la cima, hacemos una parada en Busdongo, en un bar junto a la carretera que tenía muy buena pinta, y que desde luego fue todo un acierto.
Como podéis ver en las fotos de abajo, se llama "casa Maragato" y sirven raciones variadas de embutido casero. Es de esos bares de toda la vida que cada vez van quedando menos. Nosotros pedimos cecina, chorizo y queso, y estaba realmente buenísimo. Pasamos un muy buen rato allí.
Y ya desde allí, con el sol que le quedaba poco para empezar a ocultarse, fuimos del tirón hasta nuestro alojamiento de ese día, el hotel Palacio de Galcerán, situado en Sotiello, cerca de Campomanes. Tan solo estábamos a 26 km de allí, solo tuvimos que llegar a la cima de Pajares, y ya en Asturias, bajarlo hasta Campomanes, en el cruce con la autopista AP-66. La bajada del puerto por el lado asturiano es mucho más espectacular que la subida desde el lado leonés, es un puerto realmente revirado y con mucho desnivel. Una vez en Campomanes, en apenas 3 km estamos ya en la señorial casona donde íbamos a pasar la noche.
La entrada a la casa es autónoma no había nadie para recibirnos. Pasamos las motos al interior, y nos instalamos en nuestras habitaciones. La casa es una pasada, un auténtico palacio, la verdad es que nos gustó mucho. No nos entretuvimos demasiado, porque en esa aldea solo había un sitio para cenar, Ca' Felichu, en la parte baja del pueblo, junto a la carretera.
Fuimos para allá dando un paseo ya con las últimas luces del día, casi de noche. Nos prepararon una buena mesa donde cenamos y después estuvimos tomando una copa. Nos quedaban aún tres días de aventura por Asturias.
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