Lechones Asesinos
Logo

Sierra de Francia


Fecha del viaje: del 26 al 28 de Octubre de 2023

Puedes ver la página inicial con todos los artículos de nuestros viajes en moto aquí.

Ruta:

  • Día 1: Desde Cotos de Monterrey hasta Candelario, en Salamanca, parando en el puerto de la Cruz Verde y en Bonilla de la Sierra. Unos 238 Km.
  • Día 2: Desde Candelario hasta Almeida, en Portugal, parando en el puente romano de Sotoserrano, Miranda del Castañar, puerto de las Mestas, y Cabezo. Unos 222 km.
  • Día 3: Desde Almeida hasta Madrid, parando en San Martín del Castañar y en Hoyos del Espino. Unos 368 km.

Día 1

En esta ocasión el viaje era hacia el oeste, y en esas ocasiones nuestro sitio de quedada habitual es el bar que hay en el puerto de la Cruz Verde, muy conocido en el mundo motero de Madrid. Allí fue donde cayeron las primeras cervezas mientras iban llegando todos.

No nos entretuvimos mucho, por que era un viernes por la tarde de octubre, y no anochece tarde. Desde allí fuimos hasta Avila por la carretera que pasa por Las Navas del Marqués, una ruta muy paisajística que atraviesa un par de pequeños puertos de montaña, con amplias vistas. Esta carretera va casi todo el tiempo por encima de los 1000 metros de altitud, y en otoño e invierno puede hacer bastante frio en este largo tramo (unos 53 km).

Una vez pasado Avila (aquí hay un bar en el que hemos parado otras veces, junto al mirador de los cuatro postes), en otros 64 km llegamos a Bonilla de la Sierra, un pequeño y muy bonito pueblo, para el que hay que desviarse cinco o seis km de la ruta principal, pero que merece mucho la pena. Llegamos ya de noche, una pena. En la plaza mayor había un bar abierto que era como una máquina del tiempo, parece como si hubiésemos retrocedido 30 o 40 años en el tiempo. Es la clase de bares que nos gustan, aquí tomamos unas cervezas con unas raciones de embutido y queso que nos supieron a gloria.

Desde allí hasta nuestro destino final, Candelario, aún nos quedaban 60 km con noche cerrada ya, y bastante frio. Cosa de una hora de ruta. Al llegar, directos a nuestro alojamiento, en el casco histórico de Candelario. Se trataba de una antigua casona rehabilitada como casa rural, muy chula. Dejamos las motos en la misma callejuela por la que se accedía a la casa. Y una vez instalados, fuimos rápido a cenar, antes de que cerrasen todo. Acabamos en un restaurante cerca de la plaza, por recomendación de la dueña de la casa, donde cenamos bastante bien.

Tomamos una primera copa en el sitio donde cenamos, y luego fuimos a un bar que había en la plaza, que era ya el único sitio abierto donde seguir un poco más la fiesta.

Y después de un poco de diversión, a dormir, que al día siguiente nos esperaba una ruta bastante intensa, durmiendo en el bonito pueblo de Almeida, en Portugal. Abajo, la ruta que hicimos este primer día, desde Cotos de Monterrey hasta Candelario (algunos empezamos la ruta desde Madrid y desde Villaviciosa de Odón).

Día 2

El día amaneció un poco cubierto, pero las predicciones eran que no iba a llover. Abajo, foto desde la terraza desde nuestra casa rural, y a la derecha, preparando las motos para salir después de desayunar en el bar que hay en la plaza.

Abajo, en la bonita plaza de Candelario, ya listos para emprender la ruta del día. Subiendo por la calle mayor que se ve en las fotos es donde estaba nuestro alojamiento. El bar que se ve detrás de las motos en la foto de abajo a la derecha es donde desayunamos.

Desde Candelario nos acercamos a Béjar, y allí cogimos la carretera comarcal que lleva a Sotoserrano, hasta que, ya cerca de este pueblo, la carretera cruza el rio Alagón por el llamado "puente romano de Sotoserrano", donde hicimos una breve parada.

Desde aquí pasamos de largo Sotoserrano, y unos pocos km más allá llegamos a uno de los pueblos más bonitos de toda la zona de la sierra de Francia, el pueblo de Miranda del Castañar, presidido por su flamante castillo. Llegamos con las motos hasta la plaza del castillo, donde las aparcamos, y nos sentamos en una terraza que había al lado.

Después de esta parada, fuimos dando un rodeo hasta La Alberca pasando por Garcibuey y San Martín del Castañar. Es una ruta muy agradable de conducir, la carretera tiene buen asfalto y bastantes curvas, y siempre va inmersa en ese paisaje boscoso tan típico de esta sierra, donde abundan sobre todo los castañares. En La Alberca no paramos, fuimos directamente hacia la subida al puerto de Las Mestas, que comunica Salamanca con la provincia de Cáceres, en Extremadura.

La subida por ese lado salmantino no tiene mucho desnivel, y la cima no tiene ningún tipo de vistas, no merece una parada, pero en cambio la bajada hacia Extremadura es vertiginosa, se pierde un montón de altura en una sucesión interminable de zig-zag. Hicimos una parada a mitad de la bajada. Durante esa bajada sí que hay grandes vistas panorámicas hacia las Hurdes.

Una vez en la parte baja del puerto, llegamos a un cruce en el que fuimos hacia la derecha, llegando en poco tiempo al pequeño pueblo de Cabezo, donde esta el restaurante en el que habíamos reservado para comer, "La cabra jurdana". Mientras nos preparaban la mesa, estuvimos tomando unas cervezas en el exterior.

Después de una muy buena comida y un poco de sobremesa, nos pusimos de nuevo en marcha. Esta carretera, una vez dejado atrás el pueblo de Cabezo, continua siendo muy paisajística y salvaje durante unos cuantos km, hasta que pasado el pueblo de Riomalo llegamos a un desvio, en el que cogemos el ramal de la derecha. Por el otro lado hubiésemos seguido hacia el sur, internándonos en Las Hurdes, por una carretera similar a la que estábamos recorriendo desde la bajada del puerto de las Mestas. La verdad, es una ruta que tenía muy buena pinta también.

Pero nuestro camino era otro, y esa carretera que cogimos nos llevó hasta Ciudad Rodrigo por un paisaje ya menos montañoso y boscoso, menos bonito que ese tramo entre el puerto y Riomalo. En Ciudad Rodrigo nos cayeron unas gotas de lluvia, pero poca cosa. En vez de ir directos hacia la frontera de Vilar Formoso, por autovía, fuimos hacia el norte, por Villar de Ciervo, hasta la frontera de La Bouza. Es una frontera tan perdida de la mano de dios, que creo recordar que ni siquiera había cartel señalando la entrada a Portugal.

Aquí Fran descubrió que una de sus ruedas estaba perdiendo presión por que había pisado un clavo que tenía embutido en la rueda (por suerte, perdía muy lentamente), así que tuvimos que ir bastante despacio hasta llegar a nuestro destino, Almeida, que estaba ya a unos 15 - 20 km más o menos. Fuimos directamente a nuestro alojamiento, un hostal llamado "A muralha" en la parte exterior del recinto amurallado (casualmente, frente a una gasolinera que nos vino de perlas, especialmente para dar presión a la rueda de Fran). Una vez instalados, dimos una vuelta por el interior de la muralla.

Almeida es un pueblo muy bonito, y además ahora no había nadie por la calle. Encontramos un bar muy animado donde estuvimos tomando unas cervezas, y después fuimos a cenar a un restaurante muy chulo que vimos muy cerca de nuestro hotel, frente a la puerta de la muralla.

En ese restaurante nos comimos un buen bacalao a un precio igual de bueno. Se estaba tan a gusto, que la copa nos la tomamos allí mismo después de la cena. Abajo podéis ver un mapa de la ruta hecha ese día.

Día 3

Después de desayunar en nuestro hostal, nos pusimos en marcha. Abajo, dejando ya Almeida, de la que nos despedimos atravesando su ciudadela con las motos.

Desde aquí pasamos a España enseguida, y fuimos directos hasta San Martín del Castañar. Por el camino, tuvimos que ir parando en todas las gasolineras que veíamos para que Fran diese presión a la rueda. Abajo a la izquierda, el clavo embutido en la rueda de Fran, que al final aguantó todo el viaje. Las otras fotos, tomando unas cervezas en una de las plazas de San Martín del Castañar, hasta donde llegamos con las motos callejeando por el pueblo.

Desde allí seguimos ruta hacia Barco de Avila, y luego por la carretera que va bordeando la cara norte de Gredos hasta llegar a Hoyos del Espino, donde hicimos otra parada para unas cervezas, y ya aprovechamos para comer en un restaurante que está justo al comienzo de la carretera que lleva a la plataforma de Gredos.

Y ya desde Hoyos del Espino, directos a Madrid, que el tiempo estaba empeorando por momentos, daba la impresión de que no nos íbamos a librar de la lluvia. Efectivamente, ya en la M-501, a la altura de Chapinería, nos empezó a llover. Menos mal que fue al final del viaje. Abajo, un mapa de la ruta de ese día.


Volver a Inicio