Viaje a los Alpes
Día 3, de Aviñón al parque nacional Los Ecrins. Fecha del viaje: del 18 al 31 de agosto de 2008
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Puedes ver el artículo de la primera y segunda etapas de este viaje, de Cotos de Monterrey a Aviñón, aquí.
Recomendaciones
- Me gustó mucho la subida a Mont Ventoux, y las carreteras que hicimos después por la Provenza, en nuestra ruta hacia el este. Más espectacular si subís por la vertiente oeste, desde Malaucéne, y bajáis por la contraria.
- Fue nuestra primera ruta por los Alpes, y resultó ser una de las más espectaculares del viaje. En el parque nacional de los Ecrins, imprescindible subir con las motos por la carretera que desde L'Argentiere-la-Bessée remonta todo el valle durante unos 24 km hasta toparse con el muro de roca de la Barre des Ecrins, el pico más alto del macizo con 4102 metros.
Día 3
Aunque aún estábamos lejos de los Alpes propiamente dichos, íbamos a empezar con carreteras de montaña desde bien pronto, ya que desde Aviñón pusimos ruta hacia el Mont Ventoux, a sólo 60 km de Aviñón.
Esta montaña se ve a la distancia desde decenas de km, ya que en la llanura enorme de la Provenza, es la única montaña que hay. Abajo a la izquierda podéis ver una foto de su silueta, ya muy cerca de sus primeras rampas. Aunque parezca increíble, la carretera llega hasta la misma cima, a 1910 metros de altura. El resto de fotos son durante la subida, cerca ya de la cima. La parte superior de la montaña, además, parece un paisaje lunar (las antenas ayudan a esa imagen mental) ya que no hay nada de vegetación, tan solo la roca caliza blanca de la que está hecha esta enorme mole.
Ese día tuvimos mucha suerte con el tiempo, y pudimos disfrutar de un gran y hermoso mar de nubes por debajo nuestro. Las últimas rampas de subida, da la impresión de que han sido talladas tal cual en la roca viva de la montaña. Arriba, nos hicimos una foto con el típico cartel. Es una cima bastante turística, ya que suele subirse en casi todas las ediciones del Tour de Francia.
Después de disfrutar un rato de esas vistas y dar una vuelta por la zona, volvimos a coger las motos. Realmente, la carretera no acaba en esta cima, sino que continúa. Nosotros subimos al Mont Ventoux por la vertiente oeste, desde Malaucéne, que es más espectacular por las curvas finales en zig-zag, ya que es una ladera más abrupta. Y en vez de volver por el mismo sitio, lo bajamos por la vertiente este, que es la continuación de la carretera que habíamos seguido.
Abajo a la izquierda, una vista aérea de las verdes tierras circundantes de la Provenza, que íbamos a recorrer en ese momento. A la derecha, la pizzería de Sault donde paramos a comer, el primer pueblo que encontramos bajando del Mont Ventoux.
Desde aquí fuimos hasta Séderon por un paisaje campestre y mediterráneo típico de la Provenza. Pequeños puertos de montaña con buen asfalto, curvas agradables de negociar, y amplios campos de lavanda por todos lados, con zonas de bosque de encinas y pinos. Una ruta que, sin ser alta montaña, disfrutamos mucho. Y allí, en mitad del campo, había una especie de chiringuito llevado por un argentino, con quien estuvimos charlando un rato mientras tomábamos un par de cervezas.
Nos dijo que más adelante había un tramo de carretera muy bonito que serpenteaba junto a las gargantas del rio Méouge, y así fue, como se puede ver en las fotos de abajo.
Y por paisajes típicamente provenzales, llegamos hasta el lago de Serre-Ponçon, lugar idílico donde hicimos una parada de descanso. Este lago está vigilado por el imponente pic de Morgon, de 2324 metros de altura (se eleva más de 1500 metros sobre la altura del lago). Este pico me recordaba mucho a la montaña solitaria, hogar de Thorin "Escudo de roble" y los suyos, en las películas de "El Hobbit". Realmente, es a partir de aquí cuando podemos decir que ya "huele" a Alpes, pues estamos a sólo media hora de sus primeras estribaciones.
Dicho y hecho, en media hora más de moto nos plantamos en L'Argentiere-la-Bessée, pueblo de montaña que es la puerta de entrada al parque nacional de los Ecrins. Se trata del primer macizo de montaña realmente alpino, las cimas de los Alpes situadas más hacia el oeste, donde realmente comienza esta enorme cordillera que llega hasta Eslovenia. Y los Alpes no empiezan de cualquier manera, ya desde el principio dejan claro qué clase de cordillera es esta.
Estas montañas de los Ecrins son realmente alpinas y abruptas, con su cima más alta, la Barre des Ecrins, superando ya los 4000 metros de altura (4102 metros). Habíamos llegado con suficiente luz a L'Argentiere, así que, como estaba previsto, sin parar en nuestro hotel nos lanzamos por la carretera que desde allí remonta uno de los valles principales del parque, subiendo sin pausa, adentrándose en lo más profundo de la montaña, hasta encontrarnos de frente con el enorme muro de roca de la Barre des Ecrins, con su glaciar colgado en esas abruptas paredes de roca.
Aquí lo tenéis, el primer glaciar del viaje (no será el último), descolgándose por ese barranco de roca bajo la cima de la Barre des Ecrins. Resulta increíble pensar que hace cosa de 100 años, esa masa de hielo ocupaba gran parte de este valle, más allá de donde estábamos ahora nosotros con las motos.
Arriba a la derecha, vista hacia el lado contrario, la parte baja del valle, al final del cual está L'Argentiere y por donde tenemos que volver ahora. Abajo a la derecha, ya en nuestro alojamiento, tomando una cerveza antes de cenar. El día siguiente iba a ser plenamente alpino, y prometía ser espectacular despues de este comienzo.
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