Picos de Europa
Fecha del viaje: del 29 al 31 de Mayo de 2026
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Ruta:
- Día 1: Desde Cotos de Monterrey hasta Santo Domingo de Silos, en Burgos, parando en Maderuelo, castillo de Peñaranda, Caleruega y cementerio de Sad Hill. Unos 180 Km.
- Día 2: Desde Santo Domingo de Silos hasta Cain de Valdeon, parando en Lerma, Castrojeriz, Canal de Castilla, Villaverde de la Peña, Vidrieros, Puente Agudín y puerto de Pandetrave. Unos 325 km.
- Día 3: Desde Cain de Valdeon hasta Madrid, parando en el mirador del Tombo, puerto de Panderrueda, Riaño, Boca de Huérgano, Villanueva de los Nabos y en Frómista. Unos 425 km.
Día 1
Al ser una ruta hacia el norte, quedamos en la gasolinera que hay en la A-1 a Burgos en la salida de Cotos de Monterrey. A las 16:30 ya estábamos todos en marcha con los depósitos llenos. El primer tramo fue por la autovía A-1 hasta pasado el puerto de Somosierra, en que nos desviamos hacia Riaza por la N-110, y una vez pasado Riaza, por carreteras comarcales hacia Maderuelo.
Unas carreterillas dejadas de la mano de Dios por las que rara vez pasará alguien que no sea vecino de los pequeños pueblos olvidados que atraviesan. De esta manera llegamos a Maderuelo, donde paramos a tomar unas cervezas en una terraza junto al embalse, antes de cruzar el puente que lleva hacia el pueblo.
Después de las cervezas, entramos en el interior del pueblo, porque hay un mesón llamado "Los Templarios" que ya conociamos de alguna vez anterior, y donde queríamos hacer una parada, pero estaba cerrado. Para entrar en el pueblo hay que cruzar el embalse por un puente, que resultaba muy espectacular, ya que el embalse estaba completamente lleno.
Desde aquí hicimos unos cuantos km por carreteras comarcales, de conducción muy relajada que atravesaban campos verdes de cereal, hasta llegar al castillo de Peñaranda, otro viejo conocido, donde hicimos una breve parada.
Esta parada fue corta, lo justo para admirar la bella estampa del pueblo desde la colina, y la fortaleza dominando todo el paisaje. Desde aquí seguimos unos pocos km más hacia el norte, haciendo otra parada en el pueblo de Caleruega, lugar de nacimiento de Santo Domingo de Guzmán, y que tiene una bonita plaza presidida por el gigantesco monasterio levantado donde estaba la casa natal del santo. Y por suerte, hay una fantástica terraza en esa plaza, toda para nosotros.
Ya estábamos cerca de nuestro destino final, Santo Domingo de Silos, a apenas 15 km. Para llegar allí, hay que pasar a través de un túnel por el desfiladero de La Yecla. Una enorme roca dividida en dos por la fuerza erosiva de un pequeño riachuelo. Hay una pasarela peatonal que permite recorrer ese desfiladero.
Pasamos de largo por el desfiladero, sin parar, ya que aún queríamos hacer una última parada antes de ir al hotel. En el mismo pueblo de Santo Domingo de Silos sale una pista de gravilla que, en 5 km, lleva hasta el cementerio de Sad Hill. No es un cementerio real, se trata del antiguo decorado, en mitad de la montaña, donde se rodó el famoso duelo final de la película "El bueno, el feo y el malo", de 1966. Hasta allí fuimos para verlo, y dimos un pequeño paseo entre las cruces, hasta casi la puesta de Sol. La verdad es que la pista de tierra se hace bastante larga, y para motos de carretera no es muy idónea, aunque se puede hacer. Lo recomendaría solo para auténticos frikis de la película y de Clint Eastwood.
Nuestro hotel, el Silos 2000, estaba a las afueras del pueblo, a un cómodo paseo de unos 200 metros de la plaza y el monasterio. Una vez instalados, fuimos dando un paseo hasta la plaza, donde estaba el restaurante en el que habíamos reservado la cena, un antiguo mesón castellano, el asador Emeterio, donde cenamos estupendamente bien.
Arriba, fotos del agradable paseo, justo con las últimas luces del día ya. Abajo, en el restaurante.
Y después de la fantástica cena, tomamos asiento en la terraza de la plaza para tomar un par de copas antes de ir a dormir. El sitio es espectacular, con toda la plaza iluminada, y el campanario del monasterio asomando por encima de los tejados. Además, estábamos casi solos en ese entorno tan increible. Abajo a la derecha, el mapa con la ruta de ese día.
Día 2
Nos levantamos temprano, a las 9:00 ya estábamos todos abajo. Como en el hotel donde estábamos no se podía desayunar, en un principio pensamos ir caminando al centro de Santo Domingo a desayunar en alguno de los locales de la plaza, pero al final decidimos coger las motos y desayunar en la bonita plaza mayor de Lerma, a 30 km de distancia por una agradable carretera comarcal.
Abajo a la izquierda, la famosa secuoya del monasterio de Silos, plantada en 1880. El resto de fotos, en la plaza de Lerma, disfrutando de un fantástico desayuno.
Llenamos los depósitos, y desde aquí fuimos hasta Castrojeriz, ya en el Camino de Santiago, y a 50 km de distancia por una muy agradable, solitaria y castellana carretera que atravesaba campos de cereal entre suaves curvas y grandes rectas, como podéis ver abajo.
Y llegamos a Castrojeriz, donde estuvimos en una terraza muy agradable y sombreada en la misma plaza mayor del pueblo.
Después de este descanso, seguimos hacia el norte, pasando Melgar de Fernamental, y cogiendo una carreterilla que iba paralela al Canal de Castilla, hasta llegar al centro de interpretación de dicho canal, donde hicimos una parada, a unos 45 km de Castrojeriz.
Después seguimos hacia el norte, sin abandonar las carreteras comarcales, atravesando la región de Valdavia hasta llegar a Villaverde de la Peña, ya por fin al pie de las primeras montañas de la Cordillera Cantábrica, la montaña palentina.
En este tramo el paisaje se vuelve más boscoso, señal de la proximidad ya de las montañas, y la carretera un poco más revirada, especialmente el último tramo por Villalbeto de la Peña. Una vez en Villaverde, hacemos una parada en la fantástica taberna que han montado en la antigua escuela del pueblo.
Esta ya era la última parada antes de comer. Desde aquí fuimos hasta Cervera de Pisuerga, teniendo siempre a nuestra izquierda el cordal de picos de la montaña palentina. Al llegar a Cervera, nos metimos por una extrecha carreterilla que en 3 km conduce al pequeño pueblo de Ruesga, donde hay un bar con buena cecina en el que hemos parado en algún viaje anterior.
Pasamos por encima de la presa del embalse, y ya metidos en un espeso robledal acabamos en la carretera llamada "ruta de los pantanos", que desde Cervera lleva hasta Guardo por el corazón de la montaña palentina. Muy cerca está el Parador Nacional, con una terraza-mirador sublime desde donde admirar toda la cordillera con una buena cerveza. Parada obligada, pero no en esta ocasión, ya que está cerrado por reforma. Una vez en la carretera de los pantanos, cerca ya de donde vamos a comer, hacemos una breve parada en el mirador del Alto de la Varga. En la foto de abajo a la izquierda, el Espigüete, uno de los picos más emblemáticos de la montaña palentina.
Muy cerca de ese mirador, al llegar a Triollo, cogimos la carretera que en 3 o 4 km nos lleva a Vidrieros. La carretera acaba en el pueblo, justo al pie del pico Curavacas, el más alto de la montaña palentina. Allí comimos en el mesón "El molino", en plena naturaleza.
Después de una abundante comilona, había que descansar un poco, así que seguimos la ruta 14 km más hasta llegar al desvio a Cardaño de Arriba, donde hay un chiringuito junto a un arroyo, en una zona sombreada y con hierba. Algunos nos sentamos en la terraza a tomar algo, mientras los demás dormían una siesta de unos 40 minutos.
Desde aquí seguimos la carretera de la ruta de los pantanos, que va en gran parte siguiendo el contorno del embalse de Compuerto, hasta llegar a Velilla del rio Carrión, y desde aquí de nuevo hacia el norte por la carretera que va hasta Boca de Huérgano, una carretera que tiene buenas vistas hacia la mole del Espigüete.
Y desde aquí tiramos hacia el este, adentrándonos de nuevo en la alta montaña, por la carretera que sube al puerto de San Glorio, que ya hemos hecho muchas veces. Antes de llegar al puerto, en Portilla de la Reina, nos desviamos por la carreterilla que se interna en el valle de Valdeón. Lamentablemente, esta zona ha ardido recientemente en un incendio forestal, y ahora luce bastante degradada. Una pena, porque es uno de los tramos más paisajísticos y espectaculares del día.
Llegamos a la cima del puerto de Pandetrave, donde hacemos una parada, y el clima cambia totalmente. De pasar calor, nos encontramos con un mar de nubes que ya nos acompañaría hasta Cain, nuestro destino final. La temperatura ha bajado bastantes grados, y es momento de ponerse más ropa. Esto ya sí que son los auténticos Picos de Europa, y se nota.
De esta manera llegamos hasta Posada de Valdeón, donde ya no entramos, porque es un poco tarde, y hacemos los últimos km de la ruta del día hasta Caín de Valdeón. Este es sin duda uno de los tramos de carretera más bonitos que se pueden hacer en España. Son solo unos 8 o 9 km, pero se tarda en hacerlos unos 20 minutos.
Es una carretera muy estrecha que atraviesa espesos bosques de hayas, tiene unas pendientes tanto de subida como de bajada dignas de cualquier gran puerto, y acaba atravesando un desfiladero realmente espectacular, hasta llegar al que es uno de los pueblos más aislados de España, Caín de Valdeón, donde íbamos a dormir.
Este pueblo es famoso por que es la entrada sur de la famosa ruta de senderismo la ruta del Cares. La entrada norte está en Poncebos, por donde habíamos pasado en Octubre de 2024 en otro viaje que hicimos por la vertiente norte de Picos de Europa. Podéis ver el artículo aquí. En la foto de abajo a la derecha se puede ver, detrás nuestro, la casa amarilla que es donde dormimos, un fantástico hotel llamado "La casona de Palmira".
Después de instalarnos, cenamos en el mismo hotel a base de raciones y un gigantesco cachopo, y luego estuvimos en la terraza tomando una copa. Un gustazo tomarse una copa en un lugar como este, en mitad de la montaña. Abajo a la derecha podéis ver un mapa con la ruta de ese día.
Día 3
Habíamos quedado a las 9:00 en el comedor del hotel para desayunar. Yo me levanté antes para dar un paseo por el inicio de la ruta del Cares y me encontré a César que había madrugado aun más que yo. La verdad, es que el inicio de la ruta, por el desfiladero, es bastante impresionante, y dan ganas de volver aquí solo para hacer esta ruta.
Después del desayuno, nos pusimos en marcha. Lo primero, el fantástico tramo de Cain hasta Posada de Valdeón. Abajo podéis ver unas fotos. Como decía, realmente espectacular. El valle seguía cubierto de nubes bajas como la tarde anterior.
Y en esta carretera, antes de llegar a Posada de Valdeón, hicimos una parada en el mirador de El Tombo, que la tarde anterior lo pasamos de largo porque ya era tarde y había poca luz. Un mirador imprescindible, desde donde hay unas magníficas vistas del macizo central de Picos de Europa, en este caso con esas bonitas nubes a media altura.
Una vez en Posada de Valdeón, en vez de volver por el puerto de Pandetrave, como la tarde anterior, volvimos por el otro lado, que remonta el puerto de Panderrueda, donde hicimos otra parada. Aquí ya dejábamos atrás las nubes bajas de la alta montaña y volvíamos al sol de Castilla.
Desde allí fuimos directos hasta Riaño, donde nos desviamos brevemente para subir al mirador que hay en el camping, desde donde se tiene una bonita vista de Riaño y el embalse.
Desde aquí, hasta Boca de Huérgano, donde ya habíamos pasado el día anterior. Hicimos una parada en una terraza sombreada en un jardín, donde tomamos unas cervezas, y desde aquí a Guardo, y todo directo hacia el sur hasta Fromista, donde habíamos reservado para comer en el asador "Villa de Fromista". Poco antes de llegar, paramos a tomar otras cervezas en un bar de carretera junto al pequeño pueblo de Villanueva de los Nabos.
En este restaurante, la verdad es que comimos fabulosamente bien, el entrecot era una maravilla. Y desde aquí, ya a buscar la autovía para llegar lo antes posible a casa. Nos dividimos en dos grupos, los que iban a Cotos de Monterrey por la A-1, y los que íbamos a Madrid por la A-6.
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